La Cámara Penal de Esquel ratificó la condena de 10 años al agresor y desestimó un video en el que la víctima cambiaba su versión. El letrado Daniel Sandoval fue imputado por prevaricato tras entrevistarla en privado sin control judicial.

En diciembre de 2025, la Cámara Penal de Esquel confirmó por unanimidad la condena a 10 años de prisión para un hombre acusado de abusar de su sobrina menor de edad. En paralelo, el abogado Daniel Sandoval fue imputado por el delito de prevaricato y deberá declarar el jueves 12 de marzo ante la Oficina Judicial de esa ciudad.
El tribunal rechazó una supuesta retractación de la joven por considerar que fue obtenida de manera ilegítima y bajo presión familiar, tal como sostuvo la Fiscalía al responder el recurso de la defensa. Con esta resolución, los jueces no solo ratificaron la culpabilidad del condenado, sino que también destacaron la importancia de resguardar la integridad emocional de las víctimas y la validez de los testimonios obtenidos conforme a la ley.
Uno de los puntos centrales del análisis fue un video presentado por la defensa, en el que la adolescente —luego del juicio— afirmaba haberse equivocado en su denuncia. Sin embargo, la Cámara coincidió con la Fiscalía y descartó la grabación por irregularidades en su obtención.
Según el fallo, el registro fue realizado en privado, dentro del estudio de un abogado, sin la presencia de psicólogos ni especialistas y sin control del Ministerio Público Fiscal. Los magistrados consideraron que esa intervención constituyó una revictimización, ya que la normativa prohíbe que la defensa del acusado entreviste a solas a la víctima.
Además, el tribunal explicó que las retractaciones son frecuentes en casos de abuso intrafamiliar debido a presiones del entorno. En este expediente, se constató que la adolescente sufría hostigamiento y era responsabilizada por la detención de su tío, lo que restó credibilidad a su cambio de versión.
Por su parte, Sandoval sostuvo que su actuación buscó “priorizar la verdad real y la protección de la menor por sobre la conveniencia institucional” y aseguró haber denunciado posibles irregularidades en el proceso.
El abogado relató que en junio de 2025 la joven —de 17 años— acudió a su estudio junto a sus padres para relatar hechos vinculados con la causa. Según su versión, ante la gravedad de lo manifestado, decidió poner la situación en conocimiento de la Justicia, lo que derivó en una nueva investigación fiscal.
También afirmó que renunció a intervenir en la defensa del familiar condenado para evitar conflictos de intereses y solicitó la designación de un defensor oficial. Por ello, consideró contradictorio haber pasado de denunciante a imputado.
“La Fiscalía sostiene que actué simultáneamente como defensor del condenado y de la víctima, perjudicando sus intereses, lo cual es falso”, expresó. Su defensa adelantó que pedirá el sobreseimiento por considerar que la conducta es atípica.
Sandoval remarcó que nunca asumió formalmente la defensa del condenado y que el delito de prevaricato exige una relación profesional vigente. “No asesoré a la víctima, solo la escuché y denuncié lo que me manifestó. Estoy imputado por traición cuando no traicioné a nadie”, concluyó.